miércoles, 12 de diciembre de 2012

Carta



¿Cómo ha podido volver a pasarme? ¿Por qué siempre me fijo en el hombre equivocado? Maldita sea, Will, todo ha ido de mal en peor desde que me dejaste ir. 
A veces pienso que hubiese sido mejor que aquel día me hubiese entregado, así, al menos, sabría a qué atenerme. 
¿Sabes? A veces sueño con el día en el que volveremos a encontrarnos, en el que de verdad tendremos que cruzar nuestras espadas y solo uno de los dos podrá salir de allí con vida. Pero nunca soy yo la que sobrevive, siempre me quedo paralizada en el último momento, en el momento en el que tengo que arrebatarte la vida, esa que tantas veces me has regalado. ¿Por qué tuviste que dejarme marchar? 
A veces siento el deseo irrefrenable de ir a buscarte, de ir a preguntarte y comprender por qué lo hiciste... ah... maldita sea... ¿por qué se me da tan bien meter la pata?
Casi me matan por defender a un tipo al que apenas conocía, uno que aseguró que le importaba. Probablemente lo habría hecho de todas formas, ya me conoces.... *una mancha de tinta emborrona media página*

Bueno, visto lo visto, me mudaré a la posada del Sátiro Sonriente. Puede que allí encuentre algo de diversión. Echaré de menos el Escudo, pero si necesito seguir trabajando con la Compañía, no puedo permitirme flaquear de nuevo. 

Es insoportable que ningún hombre se te acerque ni a la suela de los zapatos, maldito seas, solo tenías que haber elegido permanecer a mi lado. Tal vez, así, no me importaría el no recuperar lo que me pertenece por derecho, tal vez, me habría conformado con seguir adelante, pero no, tuviste que elegir la opción equivocada, y es por eso mismo por lo que no puedo perdonarte.
Espero que el día que nos encontremos tenga la fuerza suficiente como para atravesar tu corazón, y si no es así, leerás esto, y sabrás cuanto te odio, y cuanto me odio a mi misma por no ser lo suficientemente fuerte como para presentarme en casa de tu padre y hacer lo que debo. Solo espero que si soy yo la que muere, te arrepientas hasta el último día de tu vida, como han de arrepentirse todos los que me han dañado. Pero, sobretodo, si disteis conmigo porque alguien ha vuelto a traicionarme, te suplico que no dejes que quede así, no dejes que todo mi esfuerzo haya sido en balde.